Sociedad Chilena de Ciencia de la Computación
A la opinión pública:
El conflicto entre científicos y FONDECYT nos ha hecho reflexionar como
investigadores. Aunque apoyamos el planteamiento de fondo de las otras
sociedades científicas, quisieramos expresar una verdad que ha venido
restringiendo severamente el desarrollo de una disciplina emergente y
transversal a la mayor parte de los ámbitos del quehacer nacional, como
es Informática o Ciencia de la Computación.
El sistema está muy bien diseñado para potenciar a las disciplinas
científicas más consolidadas en desmedro de las emergentes en Chile.
Peor aún, esta potenciación está reforzada por una visión muy centrada
en la mirada que tiene la Ciencia pura respecto de lo que se entiende
por calidad del trabajo de los investigadores.
Nuestra disciplina tiene una componente científica pero también una
fuerte componente tecnológica. Lamentablemente este sesgo hacia lo
puramente científico está institucionalizado en varias de las instancias
evaluadoras del gobierno, tales como en la acreditación de posgrados y
el ranking de investigadores en FONDECYT. Pero lo que quizás es más
grave, es que este sesgo también se encuentra al interior de las
universidades, generando una lista creciente de doctores en Informática
excluidos de la nómina de los llamados "investigadores exitosos".
Existen dos ejemplos paradigmáticos. Los desarrollos tecnológicos en
Informática ocurren muy rápidamente, basta con observar el crecimiento
e impacto en nuestras vidas que ha tenido Internet en los últimos años.
Utilizando la Web cualquier ciudadano puede comprobar cómo los
investigadores de los grandes centros de investigación tecnológica
(e.g., research.google.com, research.yahoo.com, research.microsoft.com)
y las mejores universidades del mundo, utilizan la publicación en
conferencias como el medio principal de difusión de sus inventos y
descubrimientos.
Paradójicamente este tipo de publicación es completamente ignorada por
el comité evaluador de proyectos FONDECYT (sigla con sufijo "Ciencia y
Tecnología"), y mas bien es vista como algo de calidad inferior. La
métrica de calidad es la aplicada en las ciencias exactas, es decir, la
publicación en revistas indexadas en ISI, las cuales en el área
Informática son medios de publicación lentos, con plazos de aceptación o
rechazo de artículos de un año o más.
Segundo, en Chile un posgrado acreditado habilita a sus estudiantes para
postular a las becas de CONICYT. Tema no menor si un objetivo País es
formar recursos humanos altamente calificados. Pero el criterio de
evaluación para otorgar la acreditación utiliza la misma métrica
sesgada. Es mas, la métrica para actividades orientadas a producir un
impacto positivo en la economía nacional brilla por su ausencia. Un
investigador con un proyecto FONDEF netamente orientado al desarrollo de
tecnología, no cuenta como profesor de doctorado a pesar de haber
obtenido un proyecto de esa envergadura; no, se le exige tener un número
suficiente de publicaciones en revistas ISI.
Creemos que este tipo de sesgo también afecta a varias otras disciplinas
de la Ingeniería. Por eso esperamos que en el mediano plazo se revisen
los criterios de evaluación de la calidad en I+D en CONICYT y en las
comisiones de evaluación académica de las universidades. Cada disciplina
debiera definir sus criterios de calidad en función de su propia
dinámica y estándares internacionales.
Mauricio Marín
Presidente
Sociedad Chilena de Ciencia de la Computación